El miércoles de ceniza es una celebración litúrgica cristiana, que puede acontecer entre el 4 de febrero y el 10 de marzo. Se celebra cuarenta días antes del Jueves Santo, constituido por un periodo de seis semanas de penitencia, ayuno y oración, inicio del triduo pascual. La ceniza, cuya imposición constituye el rito característico de esta celebración, se obtiene de la incineración de los ramos bendecidos en el Domingo de Ramos del año litúrgico anterior.
Historia de la ceniza en el cristianismo
En los primeros siglos del cristianismo apareció la práctica de utilizar la ceniza como signo externo de arrepentimiento. Según Tertuliano (c. 160 – c. 225) decía que la confesión de los pecados debía ir acompañada de yacer en ceniza y cilicio (especie de túnica de sayal o cualquier material áspero, posterior el cilicio es una herramienta de metal tipo cinturón con dientes punzocortantes para mortificar el cuerpo). De acuerdo con el historiador Eusebio de Cesarea (c. 260/265 – 339/340) relata cómo un apóstata arrepentido se cubrió de ceniza al rogar al papa Cefirino que le readmitiera en la comunión. Los cristianos continuaron con la práctica de utilizar la ceniza como signo externo de arrepentimiento.
De acuerdo con John W. Fenton escribe que «a finales del siglo X, era costumbre en Europa occidental (pero aún no en Roma) que todos los fieles recibieran la ceniza el primer día del ayuno cuaresmal. En el año 1091, el Papa Urbano II ordenó en el concilio de Benevento que esta costumbre se extendiera a la iglesia de Roma. No mucho tiempo después, el nombre del día fue referido en los libros litúrgicos como «Feria Quarta Cinerum» (Miércoles de Ceniza).
Simbolismo de la ceniza
La ceniza simboliza la muerte, la conciencia de la nada y de la vanidad de las cosas, la nulidad de las criaturas frente a su Creador, el arrepentimiento y la penitencia. De allí las palabras que Abraham pronuncia en el Génesis:
Aunque soy polvo y ceniza me atrevo a hablar a mi Señor.
Génesis 18:27
En la antigüedad, los pueblos griegos, egipcios, judíos y los árabes, entre otros pueblos de Oriente Próximo, acostumbraban a cubrirse la cabeza de ceniza en señal de luto o duelo. Sin embargo, en la Biblia es un símbolo característico de penitencia interior o duelo. Los ninivitas usaban la ceniza como gesto de arrepentimiento profundo. Los mensajeros de malas noticias solían cubrir de ceniza su cabeza.
En los primeros siglos del cristianismo las personas que querían recibir el sacramento de la reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un «hábito penitencial» (cilicio). Esto representaba su voluntad de convertirse.
En el año 384 d. C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma solía poner las cenizas al iniciar los cuarenta días de penitencia y conversión. También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus cuarenta días de ayuno. La imposición de ceniza es una costumbre que recuerda a los que la practican que algún día vamos a morir y que el cuerpo se va a convertir en polvo.
Significado de la ceniza en el antiguo testamento
Las cenizas se utilizaban en la antigüedad para expresar dolor. En el antiguo testamento, cuando Tamar fue violada por su hermanastro, «esparció ceniza sobre su cabeza, rasgó su manto y, con el rostro hundido entre las manos, se marchó llorando» 2 Samuel 13 (13:19).
El gesto también se utilizaba para expresar el dolor por los pecados y las faltas. Las cenizas podían simbolizar la muerte del viejo yo pecador y su retorno al polvo. En el libro de Job 42:5-6, Job le dice a Dios: «He oído hablar de ti con el oído, pero ahora mis ojos te ven. Por eso me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza».
Por otro lado, el profeta Jeremías llama al arrepentimiento diciendo: «Hija de mi pueblo, cíñete de cilicio, revuélcate en la ceniza» (Jer 6,26). El profeta Daniel relató su súplica a Dios: «Me dirigí a Dios, el Señor, suplicando con oración, ayuno, cilicio y ceniza» (Daniel 9:3). Justo antes del período del Nuevo Testamento, los rebeldes que luchaban por la independencia judía, los Macabeos, se preparaban para la batalla usando ceniza: «Aquel día ayunaron y se vistieron de cilicio; esparcieron ceniza sobre sus cabezas y rasgaron sus vestidos» (1 Macabeos 3:47 y 4:39).
Actualidad
En la misal de 1969 del Rito Romano, se introdujo una fórmula alternativa (tomando de referencia en Marcos 1:15) y se le dio el primer lugar «Arrepentíos y creed en el Evangelio» y la fórmula antigua se tradujo como «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás.» La antigua fórmula, basada en las palabras dirigidas a Adán y Eva tras su pecado, recuerda a los fieles su pecaminosidad y mortalidad y, por tanto, implícitamente, su necesidad de arrepentirse a tiempo.
Por todo lo anterior, revelamos que el miércoles de ceniza tiene un poderoso significado y simbolismo del arrepentimiento y la finitud de la vida que, aunque seas practicante o no de la religión, es una fecha que históricamente y culturalmente ha marcado los ritos sociales hasta la actualidad, lamentablemente desconociendo, todo lo anterior. Gracias por leernos y comparte, estos datos que ayudarán a enriquecer nuestra cultura.
Referencias:
- Pimentel, Guadalupe (1989). «Miércoles de Ceniza». Diccionario litúrgico (5ª edición). México, D. F.: Publicaciones Paulinas.
- Pimentel, Guadalupe (2003). Signos y símbolos litúrgicos. México, D. F.: Publicaciones Paulinas.
- Abad, José Antonio; Gutiérrez, José Luis (1995). Nuevo misal popular iberoamericano. Vol. 1.
- Becker, Udo (2003). «Ceniza». Enciclopedia de los símbolos. Barcelona: Ediciones Robin Book.: Ediciones Universidad de Navarra
- Padres de la Iglesia. «Historia de la Iglesia, Libro V (Eusebio)





