Retórica y lectura espacial de la traza urbana del centro histórico de Puebla

A propósito de conmemorar el próximo 11 de diciembre, el 38 aniversario de la inscripción del Centro Histórico de la ciudad de Puebla, en la Lista de ciudades Patrimonio de la humanidad de la UNESCO en el año de 1987; constituye uno de los conjuntos urbanos más representativos de la historia virreinal en América Latina. La traza urbana, establecida en 1531, responde al modelo renacentista denominado tablero ajedrezado o de damero que se aplicó en diversas fundaciones hispánicas del continente americano, lo que permite comprender la visión de orden, racionalidad y control que se buscaba imponer en el territorio. Este diseño no solo organizó el espacio civil y religioso, sino que también articuló la vida comunitaria en torno a plazas, templos, conventos y edificios de carácter público.

A continuación, exploraremos las diversas lecturas e historia de la traza del centro histórico de la ciudad de Puebla:

El mito fundacional

Similar a otras grandes ciudades del mundo, como Roma o Tenochtitlán, la ciudad de Puebla de los Ángeles cuenta con un gran mito fundacional, que por designio divino y a través de una revelación onírica, le fue revelado al primer obispo de Puebla-Tlaxcala, el fraile dominico Julián Garcés; en este sueño, fueron los ángeles quienes trazaron con cordones de oro los lineamientos de las calles en retícula en eje cardinal. Sin embargo, esta es una leyenda que enfatiza un carácter político de poder, en el cual se sustenta la ciudad de los ángeles elegida por Dios. No es casualidad que siglos después se difundiera esta leyenda en búsqueda de un trazado armónico hecho no por mano humana, sino por los mensajeros de la divinidad. Actualmente, la traza de la ciudad es considerada como ejemplo de planificación urbana a nivel mundial.

LA TRAZA URBANA Y EL DESARROLLO HISTÓRICO

Retórica del orden y lectura espacial de la traza urbana

La fundación de la ciudad de Puebla en 1531 siguió una traza de tipo reticular en forma de damero, característico de las fundaciones hispánicas del periodo virreinal. Esta organización espacial, inspirada en modelos renacentistas europeos, se basó en los principios urbanos de Vitrubio (Kubler, 1982). La traza buscaba imponer un orden racional sobre el territorio y facilitar la articulación de la vida política, religiosa y social; aunque, de manera implícita pudo haber influido la obra titulada “La utopía” del filósofo Tomás Moro publicado en 1516, en dicha obra describe una sociedad ideal, imaginaria y sin propiedad privada, donde los habitantes son felices y viven en armonía bajo sabias leyes; sin embargo, la trascendencia de esta obra critica las condiciones políticas de su contexto y propone un modelo ideal de sociedad perfecta, cuya moral valora la alegría y el disfrute del mundo natural, con una religión pública y racional.

Una interpretación interesante de la traza de la ciudad de Puebla es aquella que se relaciona con la materia teológica, específicamente la retórica de la ciudad de Dios, “La Jerusalén Celestial”, que se materializó en el Nuevo Mundo como la ciudad de los Ángeles. La Jerusalén Celestial se describe en el libro del Apocalipsis en la Biblia y se asocia simbólicamente como axis mundi entre Dios y su pueblo, como se describe en Hebreos 12:22. La Jerusalén Celestial es el lugar de reunión y destino de los creyentes, que se unen a una “innumerable compañía de ángeles”. Al analizar el contexto histórico de la primera mitad del siglo XVI, se observa un cambio de pensamiento teocéntrico al antropocéntrico que derivó en la reforma, campañas bélicas y cambios geopolíticos. Para la concepción religiosa de los peninsulares, esto representó una oportunidad para establecer en América una ciudad ideal según su concepción cristiana y pensamiento renacentista.

Las características particulares que se describen de la Jerusalén Celestial en el libro de las revelaciones, es una ciudad amurallada cuya forma es un cubo con calles de oro y posee doce puertas distribuidas 3 puertas en cada lado de la ciudad, tales características se representan en el escudo de armas de la ciudad de Puebla otorgado en el año de 1538 en la Real Provisión, por el Emperador Carlos V, en dicha heráldica se aprecia ver una ciudad amurallada con cuatro torres en cada esquina y una torre de mayor altura en el centro, 3 portadas de acceso en cada cado de la muralla de la ciudad hecha de oro, además de destacar la presencia de ángeles que protegen a la ciudad, la ciudad de los Ángeles. Tales características podríamos inferir la asociación simbolica de Puebla de los Ángeles y la Jerusalén celestial.

Desarrollo histórico de la traza urbana

La traza de la ciudad fue referente para el ordenamiento de los solares para la construcción de la idílica ciudad de los Ángeles, es un reflejo de la relevancia que el orden jerárquico de la estructura civil y religioso, en cuya distribución el Ayuntamiento prepondera el poder civil, la Catedral el poder eclesiástico, los portales el poder económico y la plaza mayor como el eje conector social y cultural, el cual resalta como centro de la ciudad, que a pesar de los embates al paso de los siglos se mantiene hasta nuestros días.

Este trazado no solo refleja un modelo urbano europeo, sino también la interacción con las realidades locales, pues integró a la población indígena en barrios periféricos y vinculó la ciudad con rutas comerciales estratégicas, consolidando a Puebla como uno de los principales centros económicos, religiosos y culturales del virreinato.

El corpus de la traza tiene a la plaza mayor, la catedral, los conventos y edificios de gobierno que se ubicaron en el corazón de la ciudad, consolidando un eje rector que aún hoy marca la dinámica urbana. Por ello es que más que hacer una cronología de la historia de la traza se enfatiza en exponer algunos acontecimientos históricos que nos hacen reflexionar sobre nuestro patrimonio:

De acuerdo al archivo municipal de Puebla Alonso Martínez Partidor nació en Carmona, provincia Sevilla. Hijo de Álvaro Iñiguez de Zamudio e Inés Gómez. Fue uno de los primeros pobladores angelopolitanos, el primero a quien se le hizo la merced de una caballería y dueño del primer molino. Se le denomina Partidor, porque se le adjudica la partición de solares de acuerdo a la traza de la ciudad. Cabe hacer mención que se casó en segundas nupcias con María de Estrada la Conquistadora, quien formó parte de las huestes de Hernán Cortés y encomendera de Tetela del volcán.

La partición de solares se compone de manzanas de formato rectangular de aproximada medida de 100 * 200 varas de castilla (la vara de castilla equivale aproximadamente a 0.8359 metros) por lo anterior la equivalencia en metros de las manzanas son de 91.00 * 182.00 metros divididos en 8 solares de aproximadamente 50 * 50 varas. Por otro lado, las calles miden 14 varas de ancho, lo que equivale a 3.20 metros.

Tomando de referencia el plano elaborado en 1698 por Cristóbal de Guadalajara, considerado el más antiguo que se conoce de la ciudad de Puebla. En él se observa la distribución de solares y la distribución de red de caminos que conectan a la ciudad de los Ángeles con otras poblaciones; dicho plano se conserva en el archivo de Indias en Sevilla España.

Se tiene documentado lo significativo que fue la traza como elemento urbanístico fundamental para ordenar el crecimiento de la recién fundada ciudad de los Ángeles, el cual fue tema de debate en algunas sesiones de Cabildo, en los primeros años de la ciudad, por ejemplo:

El lunes 9 de julio de 1538, se reunieron los regidores para acordar si los portales del inmueble del Ayuntamiento debían construirse dentro del terreno para tal fin o bien construirse sobre el espacio de la plaza mayor (zócalo). Este hecho era relevante puesto que suponía un cambio importante a la fisonomía de la plaza principal, eje rector de las relaciones sociales y manifestaciones culturales de Puebla; sin embargo, considerando que los edificios al perímetro de la plaza ya tenían portales, se votó a que los portales del Ayuntamiento, se construyeran al interior de los terrenos para ese fin y no fuese invadido el espacio de la plaza.

Por lo anterior, es visible el interés y la importancia que tuvo entre los primeros habitantes de la ciudad de los Ángeles por conservar la traza de la ciudad, como símbolo de identidad. Dicho interés quedó asentado en el memorial dirigido al virrey Antonio de Mendoza, firmada por los miembros del Ayuntamiento el 11 de marzo de 1545.

Marco jurídico y patrimonial

La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos de México (1972) establece el marco jurídico para la protección y conservación del patrimonio inmueble, reconociendo el valor de los sitios históricos como testimonios materiales de la identidad y de la memoria colectiva. En el caso de Puebla, esta normativa ha sido reforzada por la declaratoria del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), institución que desde la década de 1980 ha desarrollado programas de investigación, catalogación y restauración que garantizan la preservación tanto del patrimonio civil como del religioso.

El reconocimiento del Centro Histórico de Puebla como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1987 se fundamenta en su valor universal excepcional, expresado en la riqueza de su traza urbana, su arquitectura civil y religiosa, y en la continuidad de sus prácticas culturales. Conforme a los criterios establecidos por la UNESCO para los centros históricos, Puebla constituye un testimonio vivo de un proceso cultural excepcional, que integra influencias europeas, indígenas y mestizas en un espacio urbano armónico y bien conservado.

Reflexión y Conclusión

El Centro Histórico de Puebla y sus barrios fundacionales constituyen un patrimonio integral, donde la traza renacentista, la arquitectura civil y religiosa y las manifestaciones culturales comunitarias se entrelazan para conformar un testimonio vivo de la historia. Su reconocimiento por la UNESCO y su protección bajo la Ley Federal de Monumentos exigen no solo políticas de conservación material, sino también estrategias de fortalecimiento social y cultural que aseguren su transmisión a futuras generaciones.

A pesar de la modernidad, los sismos y los movimientos bélicos, la traza de la ciudad se mantiene viva gracias a las mentes que la diseñaron y distribuyeron las calles, plazas y edificios que ahora podemos disfrutar de experiencias al caminar entre sus calles rectas en eje cardinal, el cual conjunto con la arquitectura generan perspectivas, contrastes de luces y sombras, colores y una atmósfera de estar parado en un centro histórico que comenzó hace casi medio milenio.

Todas y todos tenemos una responsabilidad por la preservación, conservación y memoria del patrimonio cultural material de la ciudad de Puebla, comenzando por saber porque fue inscrita en la lista de ciudades patrimonio cultural por la UNESCO; comencemos por reconocer nuestra historia y la historia que día a día escribimos al pasar por una calle, comer, tomar, platicar, llorar, reír y rezar en los recintos civiles y religiosos del centro histórico.

Referencias

  • Castro Morales, E. (1999). Arte y sociedad en Puebla virreinal. Puebla: Gobierno del Estado de Puebla.
  • Castro Morales, E. (2002). Patrimonio edificado de Puebla: civil y religioso. México: UNAM.
  • DOF (Diario Oficial de la Federación). (1972). Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos. México.
  • INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia). (1993). Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles: Puebla. México: INAH.
  • Kubler, G. (1982). Mexican Architecture of the Sixteenth Century. New Haven: Yale University Press.
  • Toussaint, M. (1990). Arte colonial en México. México: UNAM.
  • UNESCO. (1987). Declaratoria de la Ciudad de Puebla como Patrimonio de la Humanidad. París: UNESCO.
  • Reina Valera, 1960
  • Guía de patrimonio religioso de la ciudad de Puebla, Instituto municipal de turismo, Gobierno municipal de Puebla, 2015.
  • 4 épocas, 85 lugares para conocer puebla, Instituto municipal de turismo, Gobierno municipal de Puebla, 2016.