El mitote de los huehues de Puebla

El origen de la palabra mitote proviene del náhuatl mitotiqui ‘danzante’, de itotia ‘bailar’; es un término de la cultura popular mexicana utilizado para designar un problema, tumulto o vocerío. También se usa para hacer referencia a una fiesta.

Sin embargo, en un principio el mitote se refería a una danza de guerra, o un baile ritual de los pueblos mesoamericanos, en la que se tomaban de los brazos y giraban vigorosamente alrededor de una hoguera. Los pueblos chichimecas, lo practicaban durante la noche −a diferencia de otros pueblos sedentarios− y especialmente en la víspera de las batallas. Los rituales iban acompañados de augurios que servían para definir detalles tácticos del combate.

A continuación, se cita a Francisco Cervantes de Salazar escritor humanista castellano rector de la Real y Pontificia Universidad de México y canónigo de la Catedral de México en la segunda mitad del siglo XVI:

«Entraban en estos bailes ó ximitotes muchos indios de diversas edades; emborrachábanse primero para, como ellos decían, cantar con más devoción; andan en rueda, de cuatro en cuatro, ó de seis en seis, y así se multiplican, según hay la cantidad de bailadores; tienen para entonarse, así en el cantar como en el bailar, dos instrumentos en medio de la rueda: uno, como atabal alto que llega casi á los pechos, y otro, como tamboril de palo, todo hueco, y en el medio sacadas dos astillas, una par de otra, del mismo gordor del palo; en axjuéllas toca un indio diestro condos palos que tienen el golpe guarnescido con nervios; suenan más de una legua; júntanse á esta danza más de diez mili indios muchas veces; la manera de su cantar es triste; acorvan la cabeza, inclinan el cuerpo, llevan el brazo derecho levantado, con alguna insignia en la mano; parescen en la manera de bailar hombres que, de borrachos, se van cayendo.»

—Francisco Cervantes de Salazar

Huehue

La palabra Huehue proviene del náhuatl y significa viejo o anciano, palabra que deriva de Ahuehuete Atl-agua, huehue-viejo, aludiendo que estos árboles junto a los cuerpos de agua viven por muchos años y su antigüedad. Otra palabra es, Huehueteotl, dios viejo del fuego, una de las primeras divinidades del panteón mesoamericano; de hecho, cuando una persona cumplía 52 años se le llamaba huehue, como sinónimo de sabiduría.

Huehuetl

A lo largo de la historia, en las fiestas y en los rituales, son indispensables los instrumentos musicales, como es el caso del tambor uno de los instrumentos que más emplearon las culturas mesoamericanas durante la celebración de sus fiestas, rituales y en la guerra. Resulta imposible hablar del huehuetl sin mencionar al teponaztli. Estos dos instrumentos suelen aparecer representados juntos en los códices, como en el Códice Florentino, donde se puede ver a sus ejecutantes mostrando la forma correcta de tocarlos.

Estos tambores también son mencionados en los textos de los cronistas, donde se refieren a ellos como afines, a tal punto que daban en su sonido una maravillosa armonía, que era acompañada de otros instrumentos. Su fabricación era objeto de especial atención, por lo que podían realizar solamente ciertos individuos dedicados a ello. Además, se ha observado que algunos de estos tambores están ahumados y carbonizados en algunas partes, por lo que se piensa que se utilizaba una especie de bracero para templarlos.

Características del Huehuetl

El huéhuetl era construido de una sola pieza, a partir de un tronco de árbol hueco, de 0,4 a 0,6 metros de diámetro, por 0,8 a 1 metro de altura. En el huéhuetl moderno se observan, en la parte inferior, de tres a cinco pies que le sirven de soporte y en los cuales descansa sobre el suelo. Este instrumento puede tocarse con la mano o con baquetas de madera. Con frecuencia se utilizaba en la parte superior una piel estirada de ocelote, aunque también se usaba piel de venado.

Un ejemplo de un huehuetl mesoamericano, es esl huehuetl de Cuauhtinchan que se conserva en el Museo Nacional de Antropología en la CDMX.

El carnaval en la actualidad

Todo lo anterior descrito y tras el nacimiento del virreinato de la Nueva España en el siglo XVI, los ritos, fiestas y tradiciones se mimetizaron con los ritos, fiestas y tradiciones cristianas, derivado de la evangelización, por lo que las prácticas rituales agrícolas de los pueblos mesoamericanos que llevaban a cabo durante el mes de febrero, se mezclaron con las festividades católicas: el día de la candelaria y el carnaval, previo al miércoles de ceniza con lo cual inicia la cuaresma, periodo de preparación para la semana santa.

El carnaval, pasó durante el periodo novohispano a tomar el papel de fiesta, conservando aspectos fundamentales de los antiguos mitotes mesoamericanos como la música y la danza, conservando en la palabra Huehue el rasgo de identidad más importante de esta fiesta de carácter profano y de sátira a los peninsulares hispanos con sus capas, sombreros y máscaras exagerando los rasgos europeos.

Hoy el carnaval de la ciudad de Puebla, es patrimonio vivo gracias a cada uno de los integrantes de las cuadrillas de los barrios, colonias y juntas auxiliares, que año con año continúan con una de la tradiciones que dotan de identidad poblana más importantes de la entidad.

Referencias:

Arroyo, S.R. Huéhuetl, instrumento de guerra. El Huéhuetl de Malinalco. Recuperado de pdfs.semanticscholar.org.

Castaneda, D., Mendoza V. Los Huehuetls en las civilizaciones precortesianas. Recuperado de mna.inah.gob.mx.

León-Portilla, M. La música en el universo de la cultura náhuatl. Recuperado de historicas.unam.mx.

Guzmán, J.A. La música ceremonial mexicana. Recuperado de researchgate.net.