n la cultura mexicana, está implícito el nombre femenino “María” para aludir a las mujeres indígenas, que generalmente llevan como nombre de pila María en honor a la madre de Jesús de Nazaret, también este nombre lo reciben las famosas muñecas mazahuas, barrios, villas, pueblos y ciudades también llevan el nombre de María bajo alguna advocación.
En el contexto de la ciudad de Puebla, uno de sus mayores símbolos patrimoniales es la Basílica Catedral, que está dedicada a la Inmaculada Concepción de María, por ende, el edificio está cargado de simbología e iconografía mariana. Sin embargo, ¿sabías qué el primero de enero se festeja la solemnidad de Santa María madre de Dios? A continuación, te presento algunos datos de interés histórico y cultural que se deben reconocer.
Etimología de María
María es un nombre popular conocido en el Antiguo Testamento por haber sido el nombre de la hermana de Moisés y Aarón, originalmente escrito como Mīryam. La versión de los Setenta lo menciona a partir de la forma aramea Mariám (Mαριαμ); el cambio en la primera vocal refleja la pronunciación corriente, la del arameo que se hablaba en Palestina antes del nacimiento de Jesús de Nazaret. En el texto griego del Nuevo Testamento, el nombre usado era Mariám. Así, al paso de los siglos y de diferentes culturas se emplea el nombre María es la forma helenizada de la palabra.
En la Edad Media se le buscaron significados más piadosos que exactos: «Alteza» o «Ensalzada» que refieren origen hebreo. El apelativo latino Stella Maris aplicado a María tiene su origen en errores de transcripción de un pasaje del Antiguo Testamento debidos a Eusebio de Cesarea y San Jerónimo. En efecto, el primero interpretó Maryām como mar-yam (מר-ים) «gota del mar», basado en מר mar, una palabra bíblica poco común para «gota» y ים yam «mar«. San Jerónimo adoptó esta interpretación y tradujo el nombre al latín como stilla maris, «gota del mar«, pero en una etapa posterior un copista lo transcribió a stella maris, «estrella del mar«, y este error de transcripción se generalizó hasta nuestros días.
María, en árabe: مريم, romanizado: Maryam, ocupa un lugar singularmente exaltado en el Islam como la única mujer mencionada por su nombre en el Corán, el cual se refiere a ella setenta veces e incluso le dedica una sura completa (la número 19, llamada precisamente Maryam).
Quien es María
María de Nazaret, la madre de Jesús, fue una mujer judía de Nazaret de Galilea que, de acuerdo a diversos pasajes neotestamentarios pertenecientes al Evangelio de Mateo, al Evangelio de Lucas y a los Hechos de los Apóstoles, como también distintos textos apócrifos tales como el Protoevangelio de Santiago, vivió entre fines del siglo I a. C. y mediados del siglo I d. C. También el Corán (siglo VII), libro sagrado del islam, la presenta como madre de Jesús (Isa), bajo su nombre en árabe: مريم, romanizado: Maryam. La presencia de María es atestiguada por las principales corrientes del cristianismo primitivo que terminaron por integrar el canon bíblico: primero, de forma alusiva, en el cristianismo paulino, y luego, con mayor énfasis en el cristianismo sinóptico y joánico, donde se la considera una personalidad cualificada y en más de un sentido única, partícipe singular de un momento clave de la historia de la salvación, la encarnación de Jesucristo, y copartícipe de otros dos, la crucifixión y muerte de Jesús, y la conformación de la primera comunidad cristiana orante inmediatamente antes de la venida del Espíritu Santo en Pentecostés. El Evangelio de Mateo y el Evangelio de Lucas presentan a María como una joven virgen cuando, en la Anunciación, consintió en quedar encinta por obra del Espíritu Santo, sin concurso de varón. Por esto, a menudo se la llama la «Virgen María», o simplemente «la Virgen», en las Iglesias católica, ortodoxa, copta, en la Comunión anglicana y en otras confesiones cristianas. En las Iglesias ortodoxas y en la Iglesia católica se le atribuyen facultades de intercesión ante Jesucristo, de acuerdo a san Ireneo de Lyon (siglo II) llamó a María «nuestra más eminente abogada«, y su figura aparecía representada en las catacumbas de Priscila en Roma. También en el siglo II, el apócrifo Protoevangelio de Santiago la hacía objeto de devoción: «Y en Ti, hasta el último día, el Señor hará ver la redención por Él concedida a los hijos de Israel«, y lo narrado en el Evangelio de Juan sobre su intervención en las bodas de Caná. En las Iglesias antes citadas, la devoción a ella se manifiesta a través de expresiones diversas, que van desde declaraciones dogmáticas y doctrinales marianas, hasta oraciones a ella dedicadas, y títulos con los que se la identifica, tales como «Madre de Dios», o su correspondiente término en griego, «Theotokos», este último adjudicado a ella tempranamente en el Concilio de Éfeso de 431 y muy utilizado por la Iglesia ortodoxa. También se la llama «Bienaventurada Virgen María», en línea con el texto evangélico:
«[…] desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada […]»
María a Isabel, Evangelio de Lucas 1:48
SUB TUUM PRAESIDIUM
La oración mariana de más antigüedad conocida es el Sub tuum praesidium (español: Bajo tu protección o amparo).
El texto más antiguo de este himno se encuentra en un texto griego que data alrededor del año 250 d. C., en un papiro encontrado en Oxirrinco, Egipto según algunos autores, otros autores lo ubican que data del siglo IV d.c.
Texto griego Texto en latín Traducción
Ὑπὸ τὴν σὴν εὐσπλαγχνίαν, Sub tuum praesidium confugimus, Bajo tu amparo nos acogemos,
καταφεύγομεν, Θεοτόκε. sancta Dei Genitrix. Santa Madre de Dios
Τὰς ἡμῶν ἱκεσίας, Nostras deprecationes ne despicias no deseches las súplicas que te dirigimos
μὴ παρίδῃς ἐν περιστάσει, in necessitatibus en nuestras necesidades;
ἀλλ᾽ ἐκ κινδύνων sed a periculis cunctis antes bien, líbranos
λύτρωσαι ἡμᾶς, libera nos semper, siempre de todo peligro,
μόνη Ἁγνή, μόνη εὐλογημένη. Virgo gloriosa et benedicta Oh Virgen gloriosa y bendita
La Solemnidad de Santa María Madre de Dios
Es considerada la primera fiesta mariana que apareció en la Iglesia Occidental, su celebración se desarrolló en Roma en el siglo VI, probablemente junto con la dedicación –el 1º de enero– del templo “Santa María Antigua” en el Foro Romano, una de las primeras iglesias marianas de Roma.
Los antecedentes de esta celebración mariana, se constata en las pinturas con el nombre de “María, Madre de Dios” (Theotókos) que han sido encontradas en las Catacumbas de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa en tiempos de las persecuciones.
En 1931, el Papa Pío XI, con ocasión del XV centenario del concilio de Éfeso (431), instituyó la Fiesta Mariana para el 11 de octubre, en recuerdo de este Concilio, en el que se proclamó solemnemente a Santa María como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero Hijo de Dios. Después por la reforma del Concilio Vaticano II, la fecha se trasladó al 1 de enero con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad con título de Santa María, Madre de Dios.
En la Catedral de Puebla se inicia el calendario litúrgico con esta fiesta, que simbólicamente nos pone en las manos de María al iniciar el año nuevo.
Referencias
Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
Sánchez Mielgo, Gerardo (2003). La Palabra, fuente de vida. Reflexiones sobre las lecturas dominicales. Ciclo C. Solemnidades y fiestas. Salamanca: Editorial San Esteban. p. 49.
Calendarium Romanum. Libr. Editrice Vaticana. 1969. p. 84.
Biblia Reina Valera 1960
De santos Otero Aurelio, Los Evangelios apócrifos , edición crítica y bilingüe . Biblioteca de autores cristianos.





