A propósito de la conmemoración de los 215 años del inicio del movimiento de la independencia de México, me pregunto: ¿Desde un inicio todos los novohispanos querían la independencia? y ¿Cuál fue el papel de Puebla en el comienzo de la emancipación de nuestra nación?
Una tarde de verano del año 2016, me encontraba con la Madre Maricruz Gómez de Alvear en el balcón de su departamento arriba del portal Morelos, a espaldas de la Catedral de Puebla y en la plática me contaba que el edificio donde habitaba era del clero secular y que en el siglo XVII ahí se alojaban los niños cantores del coro de la Catedral y también me contó que su tío tatarabuelo Manuel Ignacio González del Campillo, había sido obispo de Puebla durante el inicio del movimiento de independencia, hombre fiel a sus ideales conservadores, que juró lealtad a la corona hispánica e incluso excomulgó al Siervo de la Nación José María Morelos y Pavón.
Al contarme esta historia me intrigó mucho por conocer más sobre la posición de Puebla ante este acontecimiento histórico, y aquí te cuento más sobre estos hechos y del obispo de Puebla González del Capillo.
¿Quién fue Manuel Ignacio González del Campillo?
Fue el penúltimo obispo del periodo borbónico español en Nueva España. Provenía de una distinguida familia española cuyos integrantes fueron ministros togados, caballeros de órdenes militares, obispos y un secretario de Estado, José Campillo y Cosío, hermano de su abuelo materno. Nació el 2 de mayo de 1740, en Veta Grande, Zacatecas, zona minera de gran importancia económica en el contexto novohispano. Luego marchó a los seminarios de Guadalajara y México. En la ciudad capital del Virreinato se graduó como doctor en derecho canónico, además de que se consagró como sacerdote. Dada su gran capacidad como abogado litigante, se incorporó a la magistratura de la Real Audiencia de la Nueva España. Tiempo después el arzobispo de México, Lorenzana, le otorgó varias responsabilidades, entre las que destacan el ser visitador y abogado de Cámara, aparte de participar en los trabajos para la realización del Concilio Novohispano de 1771. Precisamente en esta controvertida asamblea, tuvo la oportunidad de conocer y entablar relación con el entonces obispo de Puebla de los Ángeles, Francisco Fabián y Fuero, quien junto con Lorenzana constituyó el pilar de los prelados regalistas y a quienes Campillo tomaría como fuente de inspiración en su futura labor episcopal.
Gobernó en tres ocasiones diócesis acéfalas, una vez Durango y dos veces Puebla. Campillo no imaginaba que la Corona española había puesto los ojos en él, para premiarlo con la mitra angelopolitana. Para fortuna de don Manuel, la renuncia de Agustín Moreno le abrió las puertas de la Catedral de Puebla, para sentarse en su silla episcopal.
Regencia de Campillo en el obispado de Puebla
Precisamente el 3 de abril de 1803, Carlos IV honró a Campillo como obispo de Puebla de los Ángeles a la edad de 63 años. Sin embargo, durante su administración le tocó enfrentar la invasión napoleónica a la Corona hispánica, que por supuesto también impactó al virreinato de Nueva España.
El 24 de abril de 1808 arribó al Puerto de Veracruz la embarcación de Nuestra Señora del Carmen proveniente del puerto de Cádiz, traía consigo la documentación que contenía la abdicación del rey Carlos IV y la exaltación al trono de Fernando VII y las noticias de la “invasión de las tropas napoleónicas a la península Ibérica”. Por lo anterior don Manuel Ignacio envió un comunicado al virrey Iturrigaray, el 24 de julio de 1808, y en donde le expresaba lo siguiente:
Vuestra excelencia puede estar seguro de la docilidad, celo y patriotismo de los vecinos de esta Ciudad de toda la Diócesis, y de que hará todos los sacrificios que se les exijan por mantener el reino a sus legítimos dueños… —y concluye—. Por el correo de mañana comunicaré las órdenes convenientes al cura de Veracruz y a los prelados regulares para que inmediatamente trasladen al interior del reino la plata y alhajas preciosas de las iglesias.
“Comunicado del obispo de Puebla de los Ángeles al virrey Iturrigaray, 24 de julio de
1808”, en Nava Oteo Guadalupe, Cabildos y ayuntamientos de la Nueva España en 1808,
México, 1973, pp. 133 y 134.
Otro documento importante que escribió el obispo fue una carta pastoral a la comunidad católica poblana, en donde los exhorta a mantenerse en paz, unidad y fraternidad, evitando las divisiones y discordias. Refiere que la población del obispado de Puebla desea que Fernando VII retome el trono español. Muestra de ello es la proclamación y juramento del rey, que se llevó a cabo en la angelópolis en agosto de 1808.
Comienzo de movimiento de Independencia y la posición del obispo Campillo al frente de Puebla
A comienzos de 1810, monseñor Campillo no imaginaba que el pueblo novohispano se levantaría en armas contra la corona española. Aunque debió tranquilizarse cuando se enteró que esas consignas de revolución e independencia deseaban que Fernando VII continuara como la suprema autoridad novohispana.
Un dato relevante de mencionar es que el obispo Campillo condenó la rebelión del cura Hidalgo, en una carta pastoral del 30 de septiembre de 1810, en la que destaca la fidelidad que sus feligreses deben guardar a Fernando VII. Tanto en la carta pastoral como en el acta de adhesión del clero poblano, al igual que sus predecesores Fabián y Fuero y López Gonzalo, se lee en don Manuel Ignacio una actitud de lealtad al monarca. Seguramente en el pensamiento del prelado existía la idea de que tal comportamiento traería consigo recompensas a la mitra angelopolitana.
En el mes de julio de 1812, el prelado poblano excomulgó a todos aquellos sacerdotes simpatizantes del movimiento de Independencia a quienes calificó como “apóstatas, traidores, perturbadores del orden y reos de otros delitos atroces públicos y notorios”. Pese a que en 1810 el prelado y sus sacerdotes habían jurado fidelidad a la Corona española, dos años después Campillo constató y aceptó que muchos de ellos se habían dejado seducir por los ideales de independencia.
Otro punto relevante es que el obispo a lo largo del año de 1812 brindó fuertes apoyos económicos al gobierno virreinal, para contrarrestar los ataques insurgentes en la diócesis de Puebla. En atención a su colaboración con el virrey, su lealtad a Fernando VII y su apego a España, el obispo de Puebla de los Ángeles, Campillo, de casta criolla, fue distinguido con la Cruz de Carlos III, mediante oficio expedido por Regencia, en la Isla de León el 9 de enero de 1811. Así pues el obispo veía coronados sus esfuerzos.
El 28 de febrero de 1813 con 72 años de edad murió el obispo, con la angustia de que la causa rebelde siguiera extendiéndose en el territorio de su obispado, traicionado en sus convicciones por clérigos que habían roto su juramento de lealtad a Fernando VII. Su deceso marca el final de los prelados del periodo español, fieles a la causa de España y del rey, el entierro fue muy suntuoso.
Legado
Campillo también fue un gran escritor jurista. Sus ensayos jurídicos forman un cuerpo completo de jurisprudencia y disciplina eclesiástica. Destacan: Exhortación pastoral que hace el Ilustrísimo Señor Ignacio González de Campillo, con el objeto de excitarlos y dar gracias al Todopoderoso por las prosperidades de esta América (Puebla de los Ángeles, 1805) y Pastoral que el Ilustrísimo Señor Don Manuel Ignacio González del Campillo, dignísimo obispo de la Puebla de los Ángeles dirige a sus diocesanos (Puebla de los Ángeles, 1810) que condena el levantamiento de Hidalgo, entre otros documentos.
Conclusión
En la historia no hay actores buenos o malos, solo personas que respondieron de acuerdo a sus contextos e intereses. Puebla se ha destacado por ser una sociedad con una cultura conservadora; sin embargo, en la historia de la intendencia es interesante saber que en un principio fue un obispo el máximo oponente del movimiento insurgente; pero, también fue un obispo poblano quien dio todo el apoyo al ejercito trigarante para la consumación de la independencia en 1821, me refiero al obispo Antonio Joaquín Pérez Martínez, de quien hablaré próximamente.
Referencias:
- Farris, N. M., La Corona y el Clero en el México colonial 1579-1821. La crisis del privilegio eclesiástico, México, 1995, p. 187
- “Carta del virrey Venegas al Obispo de Puebla de los Ángeles, 19 octubre 1810”, Gómez Álvarez, Cristina, op. cit., p. 66.
- Diccionario Porrúa de historia, biografía y geografía de México, México, 1995.
- Gómez Álvarez Cristina, El alto clero poblano y la revolución de Independencia, 1808-1821, 1997, México.
- “Acta del clero de Puebla para manifestar su adhesión a la causa del Rey, 27 de octubre de 1810”, García, Genaro, Documentos inéditos o muy raros para la historia de México,
- UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, Revista Mexicana de Historia del Derecho, XXIX, pp. 101-119
- JUAN PABLO SALAZAR ANDREU / MARIANA DURÁN MÁRQUEZ
- www.juridicas.unam.mx
- http://biblio.juridicas.unam.mx





