Maravillas del Señor de las Maravillas

Historia y tradición

“Sol de caridad que siempre brillas, obra en mi favor, padre Jesús, una de tus maravillas. Jesús, hijo de David, ten misericordia de mi”

-Rezo popular poblano

En la historia de la ciudad de la cuatro veces heroica Puebla de Zaragoza existen colonias, barrios, templos, calles y plazas que nos cuentan historias a través de la arquitectura y manifestaciones culturales como los rituales y tradiciones que año con año consolidan la identidad poblana; ese es el caso de la fiesta del 1 de julio en honor al Señor de las Maravillas que se venera en el templo de Santa Mónica, uno de los referentes de devoción más importantes no solo de Puebla, sino de México; a continuación te relato parte de su historia y tradición.

Historia del templo de Santa Mónica

En la ciudad de la Puebla de los Ángeles hacia el año de 1606, el canónigo Francisco Reynoso dona una casa para fundar un asilo de mujeres nobles desamparadas; ya que para la época las mujeres no podían estar solas y solo tenían como elección ser esposas, amas de casa o monjas…

Tres años después en 1609 en el mismo predio se establece una casa de recogimiento, para mujeres erradas, aquellas que habían tomado un camino liberal o que no era bien visto en la sociedad de la época como la prostitución; es por ello que para la casa se escogió el nombre de Santa María Egipciaca, cuya vida había caído en los placeres carnales, pero se arrepintió y llevó una vida de penitencia y adoración a Dios.

Al paso de los años la casa de recogimiento no tuvo mucho auge así que, el undécimo obispo de Puebla el Dr. Don Manuel Fernández de Santa Cruz, en el año de 1680 convierte la casa en un colegio de niñas vírgenes, cuyo nombre fue echado a un sorteo, la cual a la suerte salió electo 3 veces el nombre de Santa Mónica madre de San Agustín de Hipona. Sin embargo, el obispo Santa Cruz decide elevar al colegio a convento de la orden femenina de agustinas recoletas, por lo que en 1684 comienzan las gestiones de autorización de la apertura del convento y cuatro años después por fin ingresan las primeras monjas de la orden al convento de Santa Mónica.

Como todo convento femenino de la época contaba con un templo cuya construcción se realizaba en una de las esquinas del terreno, así comienza la construcción del primitivo templo de Santa Mónica que tuvo diferentes etapas de construcción a finales del siglo XVII y el siglo XVIII, cuyas características destaca ser en un templo de una sola nave cuyo altar mayor está orientado al norte, al sur se aprecia las rejas del coro alto y bajo y hacia el oriente las puertas gemelas que dan acceso y salida al espacio. Se sabe que para el año de 1749 se remodeló el interior con retablos dorados, aunque el gusto no duró mucho ya que para el año de 1814 se cambió el interior incluyendo los retablos por el gusto neoclásico que estaba en boga. 

Finalmente, las monjas fueron exclaustradas del convento en 1934 y al año siguiente abrió sus puertas como museo de arte religioso y desde 1940 es parte de la red de museos del INAH.

El templo continúa celebrando la liturgia y es sede del Señor de las Maravillas al día de hoy.

Descripción y técnica del Señor de las Maravillas

Se trata de una estatua talla en madera de vestir, con una cabellera natural compuesta por tirabuzones. La gestualidad de Cristo simula el momento de la caída en el suelo con la cruz en el costado izquierdo, apoyado en las rodillas y los brazos, la cabeza girada a su derecha con una herida sangrante en la mejilla izquierda, expresión seria y la vista dirigida al frente; sus ojos son de vidrio por lo que proyectan vivacidad y realismo. La estatua es de tamaño natural y con un peso aproximado de 70 kilos, la escultura es policromada la pintura simula el tono de la piel denominada esta técnica como encarnaciones.

Origen legendario del Señor del Rayo, la caída o Maravillas

La primera parroquia de Puebla es el templo de San José el cual su construcción de inicio data del siglo XVI, ubicado al norte del centro histórico de la ciudad a una cuadra del ex convento de Santa Mónica con dirección en calle 5 de mayo y 18 poniente.

De acuerdo a la leyenda existía un árbol frondoso en el atrio de la Parroquia de San José, hasta que un día un rayo lo derribó. Cuentan que para aprovechar la madera del tronco el párroco de la iglesia de San José mandó a tallar con escultor-imaginero la imagen de Cristo en una de las caídas del vía crucis, las hábiles manos del imaginero dieron como resultado una imagen que representaba la piedad y la compasión, animando a la devoción. En un principio se le llamó el Señor del Rayo por el origen de la materia prima de donde se talló; aunque también se le denominó Señor de la caída ya que simula precisamente una de las caídas del viacrucis. Posterior la imagen fue obtenida por las monjas agustinas recoletas en una rifa convirtiéndose en huésped del ex convento y actual iglesia de Santa Mónica. De acuerdo con la tradición oral, originalmente estaba acompañado de dos sayones romanos quienes sostenían látigos, tiempo después, se dice que una novicia escuchó una noche gemidos y golpes, por lo que, en compañía de la superiora, descubrió que azotaban a Jesús. Dicho suceso se propagó por todas partes y de esa manera la imagen adquirió fama y cariño, además de que fueron retirados y quemados los verdugos, siendo este una de las primeras referencias de misterio o milagrosas de la imagen.

Maravillas de Puebla

La leyenda afirma que una mujer acudía todos los días a visitar a su esposo, recluido en la cárcel de San Juan de Dios (antiguo Hospital de San Juan de Dios), frente al templo de Santa Mónica. Durante sus visitas advirtió la presencia de un recluso pobre a quien nunca iba a ver nadie, por lo que la mujer, conmovida, decidió ir a visitar en secreto a aquel hombre cada vez que iba a ver a su esposo. Cuando su marido fue puesto en libertad, la mujer siguió yendo a la cárcel a visitar al hombre, llevándole siempre una cesta llena de comida. El esposo, alertado acerca de las actividades de su mujer y sospechando que le era infiel, decidió esperarla un día a las puertas del reclusorio. Tras interceptarla, preguntó a su esposa qué había en la cesta, a lo que ella respondió que llevaba flores de maravillas de color amarillo al templo para el Señor de la Caída. El hombre, desconfiando, destapó la cesta y en su interior solo halló flores de maravillas. La mujer, sorprendida, entró con su esposo al templo, donde confesó la verdad; acto seguido ambos fueron a la prisión con el fin de ver al recluso, si bien no pudieron hallarlo ni obtener ninguna noticia de él, por lo que supusieron que ese hombre era Cristo, quien había puesto a prueba el amor de la pareja.

Este relato provocó que la imagen, inicialmente conocida como Señor del Rayo o Señor de la Caída, pasase a ser llamada Señor de las Maravillas, aunque existen al menos otros dos relatos similares a este atribuidos a dos imágenes de Cristo crucificado: el Señor de Villaseca, en Guanajuato, y el Señor de las Maravillas de El Arenal, en Hidalgo.

La fiesta solemne del Señor de las Maravillas se celebra el 1 de julio de cada año en el templo de Santa Mónica con misas, mariachi, comida y vivas, todo un agasajo de algarabía y unidad entre los fieles, pero no es la única fiesta, también se le celebra el viernes santo cuando sale en procesión por la ciudad y el tercer viernes de cuaresma.

Esta es una de las tradiciones que como poblanos nos da identidad y celebramos ya sea por la fe o la alegría de la fiesta, pero con un sentido histórico, tradicional y cultural, sin suda esta tradición es una de las maravillas de Puebla.