“El espíritu de humildad es más dulce que la miel, y quien se alimenta de esta miel produce frutos dulces”.
-San Antonio de Padua
San Antonio de Padua santo franciscano de origen portugués, sacerdote, doctor de la Iglesia, orador sagrado, fundador de hermandades y de cofradías, teólogo y hombre de gobierno, dejó varios tratados de mística y de ascética, además de la publicación de todos sus sermones. Es el segundo santo más rápidamente canonizado por la Iglesia católica: 352 días después de su fallecimiento, fue canonizado el 30 de mayo de 1232. Su culto ha alcanzado gran popularidad y se generalizó a partir del siglo XV. Fue proclamado doctor de la Iglesia evangélico en el año 1946 y se le celebra el 13 de junio.
San Antonio fue bautizado con el nombre de Fernando Martins de Bulhões e Taveira Azevedo, y en la edad adulta cuando ingresó en la Orden de los Frailes Menores en 1220 adoptó el nombre de Antonio en honor al santo ermitaño San Antonio Abad, nació el 15 de agosto del año 1195 en Lisboa Portugal; era hijo primogénito de Martín de Alfonso, caballero portugués descendiente de nobles franceses (los Bouillon), y de María Taveira. En un principio Antonio había ingresado a la orden de los agustinos, pero sus familiares insistían en que abandonara su vocación a Dios, así que para evitar estas presiones renunció a la herencia familiar.
Labor
En junio de 1221 asistió al capítulo de su orden en Asís («capítulo de las Esteras», que convocó a 3,000 franciscanos); allí conoció a San Francisco de Asís y decidió no regresar a Coimbra para ponerse al servicio de fray Gracián, provincial de la Romaña (circunscripción franciscana que abarcaba todo el norte de Italia). Tiempo después su provincial le nombró predicador y le encargó ejercer su ministerio por todo el norte de Italia, donde se extendía por muchos lugares el catarismo. A finales de 1223 o principios de 1224 estuvo también en Bolonia, enseñando teología a otros frailes franciscanos en el convento de Santa María de la Pugliola; fue el primer maestro de la orden, recibiendo para ello el permiso de San Francisco, que le escribió una carta llamándole «mi obispo». La muerte de San Francisco el 3 de octubre de 1226 le obligó a viajar a Asís, como custodio de Limoges, para asistir al capítulo general que debía elegir nuevo ministro general.
También por entonces debió estar durante estancias largas en Padua, donde fundó una escuela de franciscanos y comenzó a escribir una serie de sermones. Fruto de su labor fue el aumento de las misiones de predicación y la fundación de numerosos conventos.
Muerte
Antonio enfermó de hidropesía y, después de la Pascua de 1231, se retiró a la localidad de Camposampiero, con otros dos frailes para descansar y orar. Allí, Antonio vivió en una celda construida por él mismo bajo las ramas de un nogal. Poco después, decidió retornar a Padua. Ya en las proximidades, se detuvo en el convento de las clarisas pobres en Arcella, donde murió prematuramente el 13 de junio de 1231 esa misma tarde tras recibir la extremaunción y recitar los salmos penitenciales. No tenía aún cuarenta años, y había ejercido su intensa predicación de poco más de diez años.
«Arca del Testamento»
Ante la Santa Sede, Antonio suscitó en los cardenales y en el papa Gregorio IX tal admiración por su predicación que el pontífice «llegó a llamarlo, con epíteto muy propio, «Arca del Testamento»». Sus mensajes desafiaban los vicios sociales de su tiempo, en forma especial la avaricia y la práctica de la usura, en particular la predicación cuaresmal de 1231 como uno de los más notables de su vida. Esas últimas predicaciones tuvieron un éxito popular destacado. Aquejado por continuas enfermedades, perseveraba en la enseñanza y en la escucha de confesiones hasta la puesta del sol, a menudo en ayunas. La multitud de gente que acudía desde las ciudades y pueblos a escuchar las predicaciones diarias le obligó a abandonar las iglesias como recintos de prédica para hacerlo al aire libre.
Milagros de San Antonio
San Antonio de Padua es conocido en todo el mundo con el calificativo de taumaturgo, que quiere decir el que “obra milagros”, porque durante su vida Dios realizó a través sus numerosos prodigios. Aquí algunos ejemplos:
- La visita del Niño Jesús
El Niño Jesús le hizo una visita cuando aún era fraile, y se encontraba rezando en su habitación solo. Por ello, las imágenes de san Antonio de Padua lo retratan con el Niño Jesús en brazos.
- La mula se arrodilló ante la Eucaristía
San Antonio de Padua, en una discusión con un hereje, fue desafiado a demostrar la presencia de Jesús en la Eucaristía. Para ello, pusieron a una mula por ayuno, para que cuando fueran a liberarla, esta escogiera entre el alimento y la adoración a Jesús. Llegado el momento, el animal dejó de lado el heno para inclinarse ante la presencia de Dios, lo cual dejó impresionada a la multitud.
- Genuflexiones extrañas
Un día, san Antonio se cruzó en la calle con un hombre famoso por su vida disoluta. Al verlo inmediatamente le hizo una genuflexión, llamando la atención del hombre. Y así lo hizo las varias veces que lo encontraba. El hombre, molesto porque pensaba que se estaba burlando de él, irritado le dijo: “Si no terminas de burlarte de mí, te atravesaré con mi espada”, a lo que respondió el santo: “Oh glorioso mártir de Dios, acuérdate de mí cuando estés en el paraíso”. El hombre al oír sus palabras se echó a reír. Años después el pecador estando en Palestina se convirtió, predicó su fe a los sarracenos y fue martirizado, cumpliéndose la profecía del santo.
- La predicación a los peces
En una ocasión, cuando un grupo de personas impedían al pueblo acudir a sus sermones, san Antonio se fue a la orilla del mar y empezó a gritar: “Oigan la palabra de Dios, ustedes los peces del mar, ya que los pecadores de la tierra no la quieren escuchar”. Mientras hablaba, los peces empezaron a unirse y a acercarse a él, sacando sus cabezas fuera del agua para escuchar atentos las palabras del fraile que los invitaba a alabar a Dios, creador del agua en la que encontraban su alimento y vivían en serenidad. Maravillados, los pescadores corrieron a la ciudad a contar lo que apenas habían visto a los habitantes de la aldea, y con ellos, también los herejes, se arrodillaron escuchando las palabras de Antonio.
A San Antonio ponlo de cabeza
En la tradición popular San Antonio de Padua es considerado el santo del amor o casamentero, esto debido a que en vida ayudaba a las novias a juntar el suficiente dinero para su dote (una cantidad de dinero que debían dar las novias para casarse); aunque hay otra tradición que dice que una señorita pidió con gran fervor a San Antonio en el templo para poder obtener su dote y pudo ver como descendía hacia ella el santo de cabeza, quizás sea esta el origen de la tradición de colocar a San Antonio de cabeza o pedir 13 monedas regaladas y entregarlas al templo el día de la fiesta del santo el 13 de junio.
San Antonio, personaje importante de la historia, símbolo franciscano y que ha permeado la cultura popular a través del folclor y la tradición.





