Cuando caminamos por las calles y avenidas del centro histórico de Puebla, a menudo vienen interrogantes como, ¿Que sucesos marcaron la historia de este inmueble, monumento, iglesia, plaza o calle? La respuesta es un agudo silencio combinado con los sonidos urbanos cotidianos, pero a su vez el silencio responde a través de los sentidos como la vista, el tacto y el olfato de aquellas piedras, ladrillos y azulejos de talavera que revelan un misterio por contar… Es así como un día caminaba por el pasaje del ayuntamiento y me detuve frente a un hotel y no o porque deseara hospedarme sino por la información que contiene la placa: El baile del cumpleaños de la Emperatriz Carlota en la que había sido la antigua Alhóndiga de Puebla.
Historia de la Alhóndiga, lugar de recepción del festejo a la emperatriz
Antes de continuar con la historia quisiera señalar que, de acuerdo a la Real Academia Española, una alhóndiga es una casa pública destinada para la compra y venta del trigo. En algunos pueblos sirve también para el depósito y para la compra y venta de otros granos, comestibles o mercaderías que no devengan impuestos o arbitrios de ninguna clase mientras no se vendan. Por lo anterior en la ciudad de Puebla de los Ángeles en el año de 1626 el regidor Juan de Narváez solicito al virrey permiso para establecer una alhóndiga en donde pudiera entrar y vender cereales y otras semillas para el beneficio de la propia ciudad. El establecimiento de este inmueble fue a espaldas de los Portales de la audiencia hoy denominado Portal Hidalgo y el Pasaje del ayuntamiento enfrente del archivo municipal.
Retomando la historia de este lugar para finales del periodo virreinal dejó de funcionar para lo que había sido creado, pero derivado de los movimientos militares, intervenciones, sitios y pestes que imperaron durante el siglo XIX, la alhóndiga retomó su vocación, fungiendo a su vez como sede del baile de cumpleaños de la emperatriz Carlota en 1865 y las festividades del arribo a Puebla del Presidente Don Porfirio Díaz en 1896.
Carlota de México
María Carlota Amelia Augusta Victoria Clementina Leopoldina de Sajonia-Coburgo-Gotha, nació en Bruselas el 7 de junio de 1840 y falleció en Meise el 19 de enero de 1927. Fue la segunda y última emperatriz consorte de México y reconocida como la primera mujer gobernante de conformidad con lo establecido con el artículo 2 del Estatuto provisional del Imperio, que la reconocía como regente y cabeza del gobierno ante cualquier ausencia del emperador Maximiliano I; y considerando que en efecto dicha regencia se produjo (durante las giras del monarca al interior del país), ejerciendo distintas funciones ejecutivas, la emperatriz fue la primera mujer gobernante en la historia de México.
En su origen nació como princesa de Bélgica y por su matrimonio archiduquesa de Austria, princesa de Hungría y Bohemia y virreina de Lombardía-Véneto entre otros títulos. El 27 de julio de 1857, Carlota contrajo matrimonio con el archiduque de Austria, Fernando Maximiliano de Habsburgo, el idealista hermano menor de Francisco José I, emperador de Austria, con lo que se convirtió en archiduquesa de Austria.
Tiempo después la joven pareja aceptó la oferta del trono de México hecha por la Junta de Notables, un grupo de mexicanos sobresalientes de todo el territorio (de ahí el «Notables») opuestos al gobierno encabezado por Benito Juárez), entre ellos, José María Gutiérrez de Estrada, Juan Nepomuceno Almonte y el doctor José Pablo Martínez del Río, entre otros. Ellos anhelaban una monarquía para solucionar la inestabilidad política de México. Irónicamente, Juan Nepomuceno Almonte era hijo del generalísimo Siervo de la Nación José María Morelos, uno de los principales insurgentes del movimiento de Independencia de México.
Puebla sede de los cumpleaños de la Emperatriz
Durante el segundo Imperio mexicano (1864-1867) la emperatriz Carlota celebró varios de sus cumpleaños; sin embargo, se tiene testimonio del acontecimiento de los festejos en su cumpleaños número 25 en la ciudad de Puebla con gran detalle, gracias a las memorias de José Blasio y Prieto, quien fuera secretario particular de Maximiliano de Habsburgo.
En 1864, cuando los emperadores recién habían arribado al puerto de Veracruz, continuaron su camino a la Ciudad de México, coincidiendo el cumpleaños número 24 de la emperatriz Carlota por su paso por la ciudad de Puebla, en donde fueron recibidos con artísticos y monumentales arcos de triunfo con frases de vivas para los emperadores; de hecho, se considera que Puebla fue la primera gran recepción que recibieron de buena manera a Maximiliano y Carlota, ya que en el Puerto de Veracruz nadie los recibió y durante su viaje a la capital había sobresalido por desgracias. Fue tan buena la impresión y el recibimiento que tuvo por parte de los poblanos, que decidió Carlota celebrar en esta ciudad su próximo cumpleaños.
El 7 de junio de 1865
Ese 7 de junio de 1865 Carlota celebró su cumpleaños número 25 en tres recintos: por la mañana en la catedral poblana en donde se celebró un Te Deum y las campanas repicaron durante todo el día; por la tarde en el palacio episcopal y durante la noche en la antigua Alhóndiga. Se relata que las damas de sociedad se prepararon días previos y llevaron puestos sus mejores galas.
Cabe destacar que, en esa época, Puebla era una ciudad conservadora que apoyaba al Imperio, por lo que todos los pobladores de ahí se unieron a la celebración de la emperatriz, quien aprovechó su cumpleaños para desplegar sus estrategias políticas para legitimar su mandato y demeritar el gobierno de Benito Juárez. Para ello, Carlota mandó a liberar a 235 prisioneros de guerra y 15 detenidos por delitos del orden común. Además, hizo donativos a los pobres y a los huérfanos, sentó las bases para la fundación de la casa de maternidad en Puebla, algo demasiado liberal para la época: establecer un lugar en donde las mujeres embarazadas se resguardarán para poder dar a luz y después decidir si cuidaban a su hijo o lo daban en adopción, con tal de que no abortaran o sufrieran discriminación por ser madres solteras. También visitó la antigua academia de Bellas Artes de Puebla y dio su apoyo.
Lo sorprendente de este festejo, fue el acercamiento que Carlota tuvo con el pueblo, pues se tiene la idea de que era una persona déspota y engreída, que no quería acercarse a los indígenas, pero en ese cumpleaños hizo lo contrario y lejos de pasar de fiesta en fiesta su cumpleaños, realizó acciones humanitarias; además, cabe mencionar que los donativos que dio eran de su propio dinero.
En sus memorias, Blasio comenta que unos días antes, Maximiliano y Carlota se reunieron en Puebla, porque ella viajaba a la Ciudad de México y él regresaba de Veracruz. La ciudad de Puebla marcó su encuentro, para ello les pusieron arcos del triunfo y les llevaros flores.
Quien diría que este fue uno de los episodios más emblemáticos de los emperadores previo al fatídico derrumbe el efímero segundo imperio mexicano.
Hoy a casi 160 años de la que se podría decir que fue la fiesta del año de 1865 en Puebla después de sitios, guerras, intervenciones, enfermedades y una frágil economía, este evento marcó una efímera paz en medio de la desestabilidad mexicana.





