El 24 de mayo es el día que se venera a la virgen de la Defensa en las regiones de Puebla – Tlaxcala, una devoción muy popular a finales del siglo XVII y durante el siglo XVIII, en contraste con la actualidad, de la cual solo unos cuantos devotos e interesados del tema recuerdan, por ello vamos a compartir su historia, origen e impacto cultural.
La virgen de la defensa, es una imagen tallada en madera de aproximadamente 50 centímetros de altura que reposa sobre un pilar en el altar de los reyes de la Basílica Catedral de Puebla, la virgen presenta atributos propios de la inmaculada concepción de gran valor y maestría en su talla y estofado; su rostro destaca por la expresividad de sus ojos, su cabello esta peinado con una raya en medio lo que permite que se asome la oreja izquierda, su cuerpo presenta movimiento en la pierna derecha que pareciera que avanza, otro detalle es su pie calzado con un zapato redondo, las manos largas y finas se desplazan hacia un lado, muy al estilo montañesiano y la cabeza de un ángel destaca entre las nubes de la peana.
En relación con la imagen, el licenciado Pedro Salgado Somoza imprimió en 1863 una breve noticia; por este documento se sabe que perteneció al venerable Juan Bautista de Jesús, originario de la Villa de Palafustán en el arzobispado de Toledo quien posterior arribó a la Nueva España alrededor del año de 1620 con la intención de profesar como religioso o ermitaño. Vivió en la sierra de Tlaxcala aproximadamente dos años “en una caja de agua, que por la montaña va a la ciudad de Tepeaca, labrada en parte por debajo de la tierra”. Su vida está plasmada de extraordinarios sucesos parcialmente parecidos a la vida de San Francisco de Asís y de algunos ermitaños medievales, en los que se refiere el biógrafo; así este nos dice:
… traía ceñidos al cuerpo doce aros de hierro, otros dos pequeños en los muslos y otros dos brazaletes de hoja de lata en los brazos y otra cadenilla de ciento sesenta y nueve eslabones, de nueve varas de largo, cerradas con tres candados de Flandes, apretada y metida en las carnes, y todo esto conservó por tiempo de quince años… dormía colgado de un cordel y de una argolla, cargando la mitad del cuerpo sobre algunas cabezas y huesos de difuntos, cercado de culebras que le hacían compañía … y acudían a recibir limosna de su mano , repartirles el pan, queriéndose quedar en su compañía los ahuyentaba. Venían los pájaros que se criaban por el cerro, sino hallaban sustento a buscarle en las migajas con que los socorría y las culebras en tiempo de seca a que les diese de beber…
De acuerdo con el Dr. Efraín Castro Morelos en su artículo titulado Cuatro vírgenes de Puebla para la Revista Artes de México, nos dice que el ermitaño Juan Bautista de Jesús después de haber permaneció en las criptas de la capilla del cerro de San Juan de Puebla (hoy colonia la Paz), se trasladó a un lugar denominado Atlahuitepec, sobre lo más áspero de los cerros del norte de Tlaxcala, en una cueva cerca de la cual construyó una pequeña capilla para darle culto a la virgen de la Defensa. El nombre de la imagen y su santuario le fue dado por el propio Juan Bautista de Jesús como refiere el escribano Cerón Zapata, ya que “hasta los pobres animalitos experimentaron ser defendidos por esta celestial emperatriz de los cielos y de la tierra, pues a la huida de animales voraces, por guarecer las huidas se acogían a esta ermita, y se libraban a la sombra de tan admirable Defensa, nombre que se dio así mismo, como lo dio entender a la persona virtuosa que le asiste en aquel retiro…”
El noveno obispo de Puebla el beato Juan de Palafox y Mendoza, con “una santa codicia” solicitó que la imagen de la Defensa se colocara en su oratorio del Palacio Episcopal en la ciudad de Puebla de los Ángeles, donde permaneció algunos meses, posterior se llevó a la vieja Catedral el 7 de marzo de 1646.
Para este tiempo el obispo Palafox le hizo entrega de la Virgen de la Defensa al capitán Don Pedro Porter Casanate proveído por el gobernador de Sinaloa, que partió al “descubrimiento de toda la tierra, islas, pesquerías de perlas y gentes de la California”. Después de regresar a la capital de la Nueva España, el almirante partió nuevamente acompañando al Conde de Alba de Liste promovido al virreinato del Perú. Después de un tiempo, abandonó la ciudad de lima, para ir a sofocar una rebelión al reino de Chile, en donde se asentó a residir en la ciudad de la Concepción hasta el dia de su muerte. La virgen de la Defensa fue proclamada como mariscala y generala de los Ejércitos Españoles en Chile, un título que refleja la importancia que tenía para los soldados hispanos. Cabe señalar que en su testamento ordeno que la imagen de la Virgen de la Defensa fuese enviada de retorno a la Catedral de Puebla; y así la venerable imagen salió del puerto de Callao con destino al puerto de Acapulco a cargo del padre José María Adamo, procurador de la Compañía de Jesús en la provincia de Chile y quien la entregó en el año de 1676 con toda las solemnidades y fiestas por donde pasaba del caso al cabildo eclesiástico de Puebla, junto con una columna de plata y algunas alhajas, obsequios del almirante Porter.
Años más tarde se construyó el fanal que se encuentra en el altar de los reyes, mismo que fue mandado hacer por los canónigos de la Catedral en el año de 1765. También cabe mencionar que a partir del siglo XVIII la imagen de la virgen a pesar que presenta su ropa en la misma talla en madera, se le comenzó a revestir con túnica y cauda. Por este motivo no es visible tanto al frente como su espalda la decoración con motivos florales y un cometa con su cauda de luz en cada lado, dicho símbolo celeste llama la atención cuya representación no es frecuente en la indumentaria de la virgen.
Datos curiosos
De acuerdo con la restauradora Mercedes Murguía comento que con base en las fuentes documentales podrían existir en el país por lo menos tres o cuatro reproducciones en madera policromada de esta imagen. Destacó que el atuendo consta de una túnica del siglo XIX y una cauda del siglo XVIII.
En las fuentes documentales mencionan que solo tuvo una renovación en las encarnaciones; sin embargo, con los estudios realizados se determinó que en diferentes épocas alcanzo a sumar hasta seis capas de pintura en las manos.
Tuvo una restauración en el año 2014 y Salió de la Catedral en el año 2018 para la exposición denominada “Celebrare” en la Galería Tesoros de la Catedral de Puebla, en la cual se presentó sin su vestimenta textil mostrando si rica talla, policromía y estofado, los públicos estuvieron a centímetros de admirarla, acto que no siempre se puede hacer por la distribución del espacio catedralicio.
¿Te habías imaginado la historia de esta venerable imagen y su impacto cultural en la historia de Puebla-Tlaxcala México, Perú y Chile? Ahora ya lo sabes cuando vayas a la Catedral al altar de los reyes no es la virgen del pilar, sino la rica Perulera (gentilicio del Perú) Nuestra Señora de la Defensa de Puebla.





