En el marco del Programa de Obra Comunitaria impulsado por el Gobierno del Estado, el gobernador Alejandro Armenta reafirmó su compromiso con el trabajo colectivo a través de las faenas comunitarias, una estrategia que fortalece la participación ciudadana y la corresponsabilidad entre los tres órdenes de gobierno.
El mandatario explicó que este modelo se sustenta en los principios de la gobernabilidad establecidos por la ciencia política: legalidad, legitimidad, consenso y aceptación.
“No es una ocurrencia, es una decisión basada en ciencia política. Fuimos electos legítimamente por 1 millón 900 mil poblanas y poblanos; actuamos con legalidad, dialogamos para construir consenso y generamos aceptación con programas como este”, puntualizó Armenta.
El gobernador subrayó que las faenas no son actos simbólicos, sino una expresión concreta de una visión política y ética del gobierno:
“Nuestro gobierno tiene misión y visión, no estamos extraviados. Pensamos en grande, y lo hacemos por amor auténtico a Puebla”, expresó.
Asimismo, recordó que las jornadas de trabajo comunitario tienen fundamento legal en el artículo 115, fracción III de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que asigna a los municipios responsabilidades esenciales como el suministro de agua, alumbrado público, recolección de residuos, mantenimiento de parques y jardines, y seguridad pública.
“Cuando algún ayuntamiento nos pide algo que no le compete, los invitamos con cariño a enfocarse en lo que sí les corresponde. La Constitución es clara, y su cumplimiento es parte del compromiso que todos hicimos al asumir el cargo”, señaló.
Con una inversión estatal de mil millones de pesos, el Programa de Obra Comunitaria busca atender necesidades prioritarias con criterios técnicos y sociales que impacten en los indicadores de desarrollo humano, en plena alineación con el Sistema Nacional de Planeación Democrática, el Plan Nacional de Desarrollo y el Plan Estatal de Desarrollo.
Finalmente, el gobernador recordó que la faena comunitaria no simboliza debilidad institucional, sino una forma de liderazgo participativo:
“El gobernador no es más que nadie. Cuando veo calles limpias y árboles podados, felicito a los alcaldes por hacer faena; cuando no, les recuerdo su deber constitucional”, concluyó Armenta, al hacer un llamado a las y los presidentes municipales, sin distinción de partido, a cumplir sus responsabilidades con compromiso.





