El dolor herramienta del arte

En vísperas de la semana santa en Puebla, pueblos, barrios, villas y ciudades de México, pervive una tradición de gran arraigo, pero en ocasiones no comprendida y meditada desde el espíritu, el corazón, la razón, la simbología, el arte y lo más sensible del ser humano; me refiero a la tradición de los altares monumentales de concepción efímera barroca, dedicados a la devoción de nuestra señora de Dolores, el cual presenta en su estructura y composición un significado que refiere al dolor de la madre, pero a su vez enfatiza la virtud de la esperanza por la resurrección del hijo.

¿viernes de Dolores?

El origen del viernes de Dolores (viernes previo al domingo de ramos), se remonta al siglo XVI en España, donde se comenzó a observar como un día especial de oración y reflexión en honor a los dolores de María. Durante ese día, los fieles se reúnen en las iglesias para participar en servicios religiosos especiales, como el rezo de los 7 misterios dolorosos de la Virgen María. Estos misterios recuerdan los momentos más dolorosos en la vida de María, desde la profecía de Simeón hasta la crucifixión y muerte de Jesús. Por consecuencia, se elabora el altar dedicado a la advocación de la Dolorosa.

Antecedentes

El Altar de la Dolorosa, tiene origen en la devoción mariana que se desarrolló en Europa durante la Edad Media; sin embargo, su forma más prominente y distintiva se originó en España durante el siglo XVI, en el contexto de la Contrarreforma católica, en la cual a través del movimiento artístico del barroco que permeó en las artes pudo transmitir y evocar sentimiento por medio de los sentidos. Durante la contrarreforma cuya respuesta fue el período denominado barroco, la Iglesia Católica estaba comprometida en una intensa renovación espiritual y una lucha contra la herejía protestante. En este contexto, la devoción a la Virgen María adquirió una importancia renovada como un medio para fortalecer la fe y contrarrestar las influencias protestantes.

Al paso de los siglos, la devoción al Altar de Dolores se extendió por todo el mundo católico, adaptándose a las diversas tradiciones y expresiones culturales. Hoy en día, este altar sigue siendo un símbolo prominente de la espiritualidad mariana y un recordatorio conmovedor del papel único de María en la historia de la redención. El Altar de Dolores ha mantenido su poder evocador y su capacidad para inspirar la oración, la reflexión y meditación de los fieles. El propósito de colocar el altar es que podamos contemplar, consolar y aprender de los dolores de la Virgen María, sembrando las virtudes de la esperanza, la templanza, y dones como la sabiduría y la piedad.

¿Cuáles son los 7 dolores de la Virgen?

En los evangelios del Nuevo testamento hay prefiguraciones del dolor que sufriría la madre y el hijo, por ejemplo, en la adoración de los magos de oriente uno de los presentes que le llevan al niño Jesús es la mirra, resina que se empleaba para embalsamar a los cadáveres, revelando el futuro del sacrificio del niño. Otro momento que vaticina los dolores y considerado el primer dolor de la virgen, es cuando ella y José presentan al niño en el templo y María se purifica en el mismo recinto (nosotros celebramos ese día como la Candelaria) y el sabio Simeón reconoce la naturaleza de Cristo y le dice:

 “una espada traspasará tu alma” Lucas 2:35

Ese es el primer dolor de los 7 misterios dolores, el resto son los siguientes:

  • La huída a Egipto para salvar a Jesús niño de las manos de Herodes
  • El niño perdido y hallado en el Templo
  • El encuentro de María con su hijo camino al calvario, en la llamada Calle de la Amargura
  • La Crucifixión
  • El descendimiento del cuerpo muerto del hijo
  • La sepultura de Jesús y la soledad de María

Elementos simbólicos que componen el altar de Dolores

1. Imagen central del Altar de Dolores: se coloca una imagen de la Virgen María en su advocación de la Virgen de los Dolores, Virgen de la Piedad, Virgen de la Soledad, o Virgen de las Angustias. Esta imagen puede ser en pintura, cuadro o en escultura de bulto o de vestir.

2. Flores: Las flores son símbolo de vida y belleza, y acompañan a la Virgen María, cuyo color son morado, símbolo de la tristeza y blanco de pureza.

3. Aguas de colores y sabores: Se coloca en vasos cubiertos, vitroleros u ojos de boticario de preferencia de vidrio, en el cual se tiñe el agua de diferentes colores, en especial: blanco, verde, anaranjado y rojo, que representan las lágrimas de María.

Al termino del rezo del Rosario es tradición compartir entre los asistentes aguas frescas de diferentes sabores (horchata, chía, limón, melón, naranja, sandía o jamaica) y al colocarle azúcar, representan las lágrimas dulces de la Virgen María. Estas aguas significan que mediante la intercesión de María, los visitantes recibirán el agua de la vida eterna. En algunos lugares, en lugar de agua, se coloca nieve de colores y se reparte entre los asistentes

4. Cereales: Al inicio de la Cuaresma se siembran en macetas semillas de trigo, chía y cebada; deben germinar para el viernes. Los cereales en crecimiento simbolizan la vida nueva que Jesús nos da con su muerte y resurrección. El trigo en particular simboliza la hostia, en donde Cristo se hace presente.

5. Uvas: Algunos altares también incluyen la presencia de las uvas, pues de ellas habrá de surgir el vino que en la Misa se convertirá en la sangra de Cristo que alimenta y redime a los creyentes.

6. Naranjas agrias y banderas doradas y banderitas: Las naranjas agrias son protagónicas en el altar y representan el corazón de María. Sobre las naranjas agrias se insertan siete pequeñas banderitas significando que, sobre el agrio y amargo sentimiento de la muerte de Cristo, hay estandartes de gloria que anuncian su resurrección. Las banderas representan los siete dolores de la Virgen. Se preparan con palos de aproximadamente 30 centímetros adornados con papel de china morado o blanco.

Otros elementos en aserrín u otra arte:

  • Monograma de la Virgen en el Altar de Dolores
  • Corazón atravesado por 7 dagas o una daga.
  • Elementos de la Pasión en el Altar de Dolores

Más allá de abordar una tradición religiosa, quiero transmitir el significado y origen de una tradición que cada año cae más es en desuso; que a su vez se ha convertido en un concurso teatral sin alma y que se replica en ocasiones ignorando el profundo significado de un sentimiento tan abisal como lo es el dolor. En estos tiempos tan complejos esta práctica cultural nos invita a una introspección personal, pero a su vez a generar arraigo y pertenencia de identidad.