Su historia es difusa, pero sus vestigios irrefutables. Estuvieron desde antes que los antiguos cholultecas o huejotzingas; mucho antes, cuando el tiempo en esta tierra aún no se reconocía a sí mismo como tiempo poblano; eso vendría después, muchos siglos después de ellos, cuando ellos, los primeros, ya casi no eran recordamos como los iniciales, los únicos, los primeros hombres del maíz en esta tierra.
No los conocemos por su nombre ni por su apariencia, sino por su tenacidad, paciencia y sabiduría para domesticar el maíz y hacer de él y con él, una historia, una cultura y una civilización.
Lo que sabemos de ellos se encontró en los linderos del Valle de Tehuacán; en una oquedad natural conocida como La Cueva de Coxcatlán. Los hallazgos de ese sitio son muy antiguos, entre 5000 y 3500 a. C.
Como dije no sabemos su nombre o sus rasgos o sus sueños, pero gracias a sus logros México es una nación que ha hecho del maíz su carne y su sangre.





