Diego Abraján – Asiento C2
Better Man
Better Man, dirigida por Michael Gracey (The Greatest Showman, 2017 y Pink: All I Know is Far, 2021), es la biopic del cantautor británico Robbie Williams.
Como toda película biográfica, narra los momentos más importantes en la formación del carácter, identidad e inicio profesional del protagonista, además de los eventos icónicos y dificultades que pusieron a prueba su carrera.
En el caso de Robbie Williams, Better Man muestra cómo su padre fue quien lo introdujo al mundo del espectáculo, inculcándole desde pequeño una afición por cantantes como Frank Sinatra.
Desde niño, influenciado por los intereses de su padre, Robbie persiguió una vida de farándula y atención que, más pronto que tarde, se convirtió en un sueño propio. No fue hasta los quince años que su carrera profesional y artística despegó con la boy band Take That.
A partir de este punto, vemos el viaje de Robbie Williams a través del alcohol, las drogas, el amor y el desamor, los éxitos y las tragedias que lo llevaron a convertirse en el ícono pop que protagonizó tantos éxitos musicales como controversias.

Better Man es la biopic por excelencia. Toma inspiración de otras películas como Rocketman (2019, dir. Dexter Fletcher), Bohemian Rhapsody (2018, dir. Dexter Fletcher, Bryan Singer) o Piece by Piece (2024, dir. Morgan Neville), rescatando lo mejor de cada una y evitando sus errores.
Toma la creatividad de Rocketman y Piece by Piece, las mezcla y nos presenta a Robbie Williams interpretado por un chimpancé generado por computadora, quien protagoniza secuencias tan imaginativas como emocionales, logrando una de las interpretaciones más memorables dentro del género.
Un ejemplo destacado es la secuencia musicalizada con Angels, donde el montaje y la composición resaltan al protagonista digital. En todo momento, las expresiones del Robbie animado son tan detalladas que no se extraña un rostro humano. La escena intercala imágenes de un funeral, un concierto y recuerdos del propio Williams, nutriendo la narrativa.
Hablando de narrativa, la película mantiene un ritmo frenético, reflejando la vida de un “rockstar” y todo lo malo que conlleva. La adicción que consumió a Robbie Williams durante años se transmite de manera tan envolvente que el espectador llega a sentirse tan desorientado como él.
Una secuencia, durante el ascenso de Williams como solista, repasa rápidamente varios momentos icónicos de su carrera, como el videoclip de Rock DJ, sus portadas en revistas y sus conciertos. La edición está llena de flashes, close-ups y planos detalle de sus adicciones, creando un efecto visual caótico.

Además de representar de gran manera la adicción, la película también ofrece una poderosa interpretación visual y sonora del síndrome del impostor que persigue al protagonista. Durante toda su carrera, Robbie ve múltiples versiones de sí mismo entre el público y escucha sus amenazas, su inconformidad y su desprecio. Estas alucinaciones lo afectan tanto en el escenario como a nivel emocional.
Esta construcción psicológica alcanza su clímax en el concierto de Knebworth, donde se desata una feroz y emocionante batalla entre todas estas versiones de Williams, con Let Me Entertain You musicalizando. Este arco dramático cierra de forma emotiva en el último número musical de la película.
En conclusión, Better Man es todo lo que una biopic debería ser: respetuosa con la historia que cuenta, pero al mismo tiempo imaginativa, entretenida y emotiva. Si les gusta Robbie Williams, los musicales, las biopics o simplemente buscan una gran experiencia en el cine, esta película es una visita obligada a las salas.





