El chocolate, un placer del elixir divino y brebaje profano, parte I.

«Cuando uno lo bebe, puede viajar toda una jornada sin cansarse y sin tener necesidad de alimentarse»

-Hernán Cortés

Es interesante que en la cotidianidad cuando ingerimos algún alimento no nos preguntemos cual fue su origen e historia hasta llegar a la comodidad de nuestra época; el chocolate a lo largo de los siglos es una de las bebidas que ha fascinado al mundo, por su sabor, olor y textura en cualquiera de sus presentaciones, como dice aquella frase popular “El café hace posible salir de la cama, pero el chocolate hace que valga la pena”.

En un principio la semilla del cacao fue divinizado y poseía en las culturas de Mesoamérica, un sentido de valor monetario; a su vez la bebida era un signo de estatus para las elites y ritual para el sacerdocio con connotaciones místicas y divinas. Tras el encuentro de América y Europa hubo un intercambio de ingredientes que al fusionarse dieron como resultado al chocolate con leche, canela y azúcar; así la bebida pasó a ser la bebida favorita de las autoridades eclesiásticas y civiles, pero que a su vez incomodó y fue prohibido en los conventos monjiles por generar un estado de excitación. El chocolate continúa siendo uno de los dulces y bebidas más populares del mundo.

Este artículo es la primera parte de dos, el cual presentará datos históricos, que ahondará en curiosidades, sus aspectos de su impacto en la cultura popular y su papel divino y profano en las sociedades a través del tiempo.

Etimología: Xocolatl, chocolhaa, Chocolate

Comenzaremos por el origen de la palabra chocolate, que aún se discute en muchos aspectos ya que existen varias teorías sobre cómo surgió el término. Si consideramos la palabra cuyo origen es el náhuatl “xocolatl”, cuya palabra “xococ” que significa amargo y “atl” que significa agua; las palabras hacen una clara referencia a la manera en cómo se consumía el cacao: bebida amarga, especiada y sagrada. Por otro lado, el origen de la palabra chocolate podría provenir del término xocoatl, que fue adoptado por los hispanos adaptado fonéticamente a la lengua castellana, dando lugar a la palabra chocolate. Sin embargo, hay expertos e historiadores que creen que quizás hay más explicaciones y raíces lingüísticas que pueden variar en su significado.

Por otra parte, los idiomas/las palabras varían, cambian en fonética y pronunciación con el paso del tiempo por lo que se podría inferir que las palabras indígenas, fueron adaptadas por los hispanos y en caso del origen de la palabra chocolate, algunos historiadores piensan que el termino pudo haber sufrido más alteraciones que solo la fonética.

Otra teoría etimológica sugiere que el origen de la palabra chocolate no viene del náhuatl, sino del maya. Los mayas llamaban al cacao, “KaKaWa” y a la bebida que hacían con ella, “chocolhaa” que significa agua amarga. La palabra chocolate podría ser entonces la fusión de dos vocablos del maya, “chocolhaa” y el náhuatl “xocolatl”, la hipótesis sugiere que los hispanos hicieron una combinación entre ambos términos maya y náhuatl; “chocolhaa” y “atl”, chocolate. Entre que la teoría es sustentada y aceptada lo cierto es que al hablar de la cultura gastronómica mexicana es el resultado de fusiones de ingredientes, texturas, aromas, sabores y términos de diferentes idiomas como el maya, náhuatl y castellano que dieron como resultado la palabra chocolate que es rico, no solo en su sabor, sino en su historia y ejemplo de la pluriculturalidad de México que posee en una sola palabra que al paso de los siglos se ha posicionado en el término global, que a pesar de las diferencias fonéticas y de escritura se conserva su raíz indígena.

Antecedentes en las culturas mesoamericanas

De acuerdo a los últimos estudios arqueológicos señalan que hacia el año 1500 a. C., los olmecas de La Venta en Tabasco, México, fueron los primeros humanos en saborear, en bebida, las habas de cacao molidas, las cuales mezclaban agua con diversas especias, hierbas y guindillas; también fueron quienes comenzaron a cultivar el cacao en México. ​ La evidencia más temprana de la domesticación de la planta de cacao data de los olmecas desde el período Preclásico. Los Olmecas lo usaban para rituales religiosos o como bebida medicinal.

En este contexto podría decirse que el consumo de la bebida antecedente del chocolate, parecía más una “cerveza”; es decir, una bebida basada en la fermentación más que de los granos del cacao de la pulpa del mismo. Tal “cerveza de chocolate”, cuyos restos se hallaron en las vasijas cerámicas de Puerto Escondido, tendría una importante función ritual. Al paso de los siglos los olmecas, mayas y mexicas (entre otras civilizaciones mesoamericanas) comenzaron a consumir el chocolate derivado de la pasta de los granos aderezada con chile. En forma semilíquida y líquida, el chocolate solía ser bebida preferida de las elites, que lo consumían en jícaras.

Considerando con lógica que el chocolate es un alimento energizante, que se podía consumir mezclado en una masa de maíz mezclada con chiles y miel. A su vez los mexicas reconocían a los mejores guerreros de la época otorgándoles el derecho de consumir libremente chocolate. También a los soldados se les otorgaban especies de bolitas hechas con polvo de cacao para que pudieran preparar su chocolate a lo largo de la guerra y poder aguantar las largas jornadas.

El impacto del chocolate en el siglo XVI

Gracias a la documentación de los cronistas, frailes y conquistadores como en la obre de Bernal Díaz del Castillo o las cartas de relación de Cortés, se sabe que el cacao también era utilizado como moneda y del gusto de Moctezuma II por la bebida del xocolatl.

Tras el encuentro de dos culturas, quizás el primer europeo que probó esta bebida, antecedente del chocolate, pudo muy bien haber sido el mismo Cristóbal Colón en 1502 al llegar a la isla Guanaja (Isla de Pinos, en la costa de la actual Honduras), en su cuarto viaje a América.

Lo que es seguro es que Hernán Cortés a su llegada al continente americano en el año de 1519, probó alguna de las bebidas a base de cacao que elaboraban los mayas y mexicas. Es probable que el propio Cortés, llevara consigo semillas de cacao cuando volvió a España en 1529. Al parecer fue en 1534 cuando Aguilar, uno de los monjes cistercienses de la expedición de Cortés, hizo llegar el cacao a Antonio de Álvaro, abad del Monasterio de Piedra de Zaragoza, donde se elaboró chocolate por primera vez en España, y donde aún se sigue elaborando un chocolate de alta calidad, cuya elaboración es un secreto que guardan los monjes celosamente…

Espera la segunda parte de esta deliciosa historia, que te fascinará, ya que se conocerán los brebajes que se hacían en la época novohispana y el escándalo que género en el clero.