Diego Abraján
Nosferatu
El creciente exponente del cine de terror Robert Eggers (La Bruja, 2015; El Faro, 2019; El Hombre del Norte, 2022) trae a las salas de cine su más reciente película, una nueva interpretación del clásico del cine alemán: Nosferatu. Con un elenco lleno de estrellas como Willem Dafoe, Aaron Taylor-Johnson, Lily-Rose Depp, Nicholas Hoult y Bill Skarsgård, el director propone una visión moderna, pero muy fiel a este vampiro.
Nosferatu presenta la historia de Ellen, una joven mujer que, en un arranque de melancolía y soledad, hace un llamado a la noche en busca de un acompañante. Las súplicas de la joven Ellen son respondidas por una encarnación demoníaca conocida como el Nosferatu, en el cuerpo del viejo conde Orlok, quien queda fascinado con la joven mujer y la atormenta durante años para saciar sus deseos. Es hasta que Ellen se casa con Thomas Hutter que parece haber un fin a esta maldición.
En la película, somos testigos del regreso del conde Orlok a la vida de Ellen y cómo esto la afecta física y psicológicamente, además de afectar a quienes la rodean. Orlok aísla a Ellen, separándola de su marido, a quien logra guiar a su castillo a base de engaños y manipulaciones, para firmar lo que, sin saberlo, es la entrega de su esposa. Atrapado en el castillo, Thomas es atormentado por Orlok hasta que el vampiro parte a Alemania en busca de Ellen, desatando el caos, el pánico y la muerte; Thomas, por su parte, sale detrás del vampiro para salvar a su amada.

El cine de Robert Eggers se caracteriza por ser de cocción lenta; no tiene miedo a tratar la historia con paciencia para atrapar al espectador con tramas inquietantes y personajes profundos, y esta película no es la excepción. No es la típica historia de vampiros que uno esperaría ver; es más un oscuro e inquietante cuento de hadas.
Definitivamente, es una película que se debe ver en las salas de cine para apreciar la construcción visual que hace tan llamativa a esta nueva iteración del clásico alemán de 1922. La versión de Eggers trae consigo un gran diseño de producción que deslumbra con cada espacio donde se desarrolla la historia y en los vestuarios, que realmente te sumergen en la ficción propuesta. El apartado fotográfico es maravilloso, destacando las grandes actuaciones del elenco y el trabajo de maquillaje y efectos especiales que convierten a Bill Skarsgård en el conde Orlok y el terror que infunde en cualquiera que se encuentre con él; destacando el primer encuentro entre Thomas Hutter y el conde Orlok, donde se plasma y transmite de manera magistral el terror gracias a la actuación de Nicholas Hoult. El guion, que también corre a cargo de Eggers, puede ser el único punto débil a los ojos de la mayoría de los espectadores, pues la película se toma su tiempo en desarrollar la historia y puede sentirse con un ritmo lento durante la primera mitad de la cinta.
Si se consideran a ustedes mismos entusiastas de los vampiros, del cine de terror, de las películas en general o disfrutan de las temporadas de premios, esta es una visita obligatoria a las salas de cine.






