El próximo 16 de abril se conmemora los 335 años de la consagración de la Capilla del Rosario alojada en el templo de Santo Domingo del centro histórico de la ciudad de Puebla, también conocida como la Domus Aurea la Casa de Oro, símbolo de la Virgen María en su advocación del Rosario.
Hablar de la Capilla del Rosario de Puebla resulta fascinante por su significado arquitectónico, histórico, simbólico, iconográfico y otras materias de estudio en las cuales se puede profundizar, pero en esta ocasión a manera de homenaje y celebración vamos solo a abordar un aspecto tan profundo que permea y está presente en el espacio sacro como lo es la luz; por ello abordaremos la mística y la presencia simbólica de la luz natural como presencia de la divinidad.
El templo es el espacio sagrado en donde se adora a la divinidad y en el cristianismo posee características particulares como la posición de orientación del altar mayor, la traza del edificio y la simbología de las figuras geométricas como el circulo, el cuadrado y el triángulo presentes en las columnas, muros, ventanas, pechinas, cúpula, tambor, linternilla, tabernáculo, etc.
Un ejemplo de la sacralidad del espacio en la biblia se encuentra en Éxodo 3:4-5:
4Cuando Yahvé vio que Moisés se acercaba para mirar, le llamó de en medio de la zarza: “¡Moisés, Moisés!”. Él respondió: “Aquí estoy”. 5Le dijo: “No te acerques aquí; quítate las sandalias que llevas puestas, porque el lugar que pisas es suelo sagrado.”
Durante la edad media en Europa los teólogos hablaban de la importancia de la connotación de simbólica de Cristo como la luz de todas las naciones y a su vez los arquitectos tomaron esta idea para conceptualizarla a través de la arquitectura presente en los rosetones, ventanas y vidrieras en la cual permite inundar de luz natural el espacio sagrado.
Cuando se aborda la sacralidad del espacio, interactúan varios elementos como el sonido, ejemplos: las campanas, los instrumentos musicales o el canto; el olor, ejemplos: el copal, el incienso o la fragancia de las flores; la representación de la divinidad y santidad a través de esculturas, pinturas y otros atavíos que enriquecen el adorno y el espacio. Sin embargo, la presencia del efecto de la luz que penetra el interior del espacio sagrado y también presente a través del humo del incienso o las velas favorecen a una sensibilidad a través de los sentidos de los presentes que favorecen a un estado emocional-espiritual mayúsculo. Al abordar estos factores que guían al sentimiento de meditación, la luz es el protagonista del ritual en las celebraciones litúrgicas, ya sea de manera natural iluminando el espacio con un sentido místico o bien artificial generada por velas, que además de alumbrar el recinto, forma parte del rito.
A lo largo de la historia autores, doctores, teólogos y académicos han tratado el valioso significado der la mística de la luz en el espacio sagrado:
La luz es la manifestación de la moralidad, de la intelectualidad, y de las siete virtudes. Su color blanco alude precisamente a esa síntesis de la totalidad… Pues la luz es también fuerza creadora, energía cósmica, irradiación. La iluminación corresponde, en lo situacional a Oriente. Psicológicamente, recibir la iluminación es adquirir la conciencia de un centro de luz, y, en consecuencia, de fuerza espiritual (Cirlot, 2007, p.286).
Por lo anterior cuando nos ubicamos en la Capilla del Rosario podemos dar cuenta que la luz esencial para la vivencia de una experiencia mística, partiendo del termino misticismo como el conocimiento de la presencia divina, un sentido de relación con Dios. El manejo de la luz en el espacio arquitectónico de la Capilla, tiende a exaltar la iluminación por medio del doble tambor con ventanas base de asiento de la cúpula el cual brilla con esplendor el oro aplicado en las argamasas decorativas.
Lectura de la Cúpula
En la cúpula además de simbolizar la bóveda celeste, están presentes los dones del Espíritu Santo:
- Entendimiento (Spirit Intellect)
- Fortaleza (Spirit Fortit)
- Piedad (Spirit Pietatis)
- Temor de Dios (Spirit Timoris)
- Ciencia (Spirit Scient)
- Consejo (Spirit Consilii) y
- Sabiduría (Spirit Sapientiae),
Cualidades representadas por mujeres que muestran una de sus piernas desnuda. A través de esta simbología se aprende que teniendo fe, esperanza y caridad, estando en gracia y recibiendo los dones esenciales, se puede llegar a la suprema sabiduría, representada por la paloma del Espíritu Santo, que en la cúpula se muestra envuelta entre nubes y rayos.
En la cúpula se aprecian además 16 santas: Santa Úrsula, Águeda de Catania, Santa Inés, Anastasia, Santa Apolonia, Santa Clara de Asís, Gertrudis de Helfta, Santa Lugarda, Rosalía de Palermo, Santa Rosa de Viterbo, Santa Teresa de Jesús, Tecla de Iconio, Santa Bárbara, Cecilia de Roma, Lucía de Siracusa y Catalina de Alejandría.
El ciprés, baldaquino o Tabernáculo realizado en madera y laminado en oro casi puro se encuentra debajo de la cúpula de tambor que resguarda a la Virgen del Rosario, está conformado por 12 columnas corintias en la base realizadas en piedra de ónix de Tecali, representando a los apóstoles. La estructura arquitectónica tiene un sentido mucho más profundo ya que en la Letania de la virgen se alude a la María como Casa de Oro, este es un antiguo símbolo bíblico relacionado con el templo de Dios en Jerusalén, que Dios mismo ordenó que se cubriera con oro para que fuera digno de ser su morada en la tierra. Este título denota la perfección personal de María y su privilegio de la Maternidad Divina. Ella fue la casa donde Dios habitó durante nueve meses en su seno, y por Él fue una casa de oro, adornada por el Creador con las virtudes más preciosas. Además, si las 12 columnas representan a los apóstoles y toda la composición es iluminada por la luz natural nos enfatiza la presencia de la divinidad cuando en Pentecostés el Espíritu Santo se manifestó en forma de lengua de fuego sobre los apóstoles y la Virgen.
Ahora después de esta lectura simbólica de la presencia de la luz en la capilla del Rosario podemos admirar aún más el recinto y tener el reconocimiento a los hombres y mujeres anónimos que trabajaron en la construcción de este espacio, símbolo de identidad, Fe y cultura de Puebla para el mundo.





